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martes, 29 de marzo de 2016

ESTA YA MURIO


Y me refiero a la a la Plaza de Toros de Tetuán de la Victorias. Aquel pueblo que hoy es barrio de Madrid, Aquel pueblo cuyos orígenes se remontan a la Guerra de África, en 1860, cuando el ejército victorioso acampaba en las dehesas al norte de Madrid, pertenecientes a Chamartín de la Rosa, mientras se preparaba la entrada triunfal en la capital, que nunca sucedió. Alrededor del campamento, que de provisional se iba convirtiendo en permanente, se fueron instalando comerciantes y se creó el barrio conocido hasta hoy como «Tetuán de las Victorias», por la ciudad marroquí de Tetuán, de donde regresaban los soldados participantes en dicha campaña. La inauguración de la línea de metro Progreso - Cuatro Caminos en el año 1919, ampliada hasta Tetuán en 1929, potenció el desarrollo del barrio.


Pasada la calle Valdeacederas, se encontraba la calle Ntra. Sra. del Pilar y en ella la nueva parroquia de Tetuán. En el centro de la explanada se situaba la plaza de toros y a su alrededor se distribuían puestos de golosinas y churros, barracas, aparatos de feria.

En 1870 se comenzó a construir la plaza de toros de Tetuán de las Victorias, por iniciativa de don Ramón, vecino muy popular y uno de los fundadores de la barriada. No se tienen noticias concretas, pero parece que este señor fue asesinado, y la plaza pasó a ser propiedad de D. Manuel González, que la utilizaba como corral para el ganado que iba hacia el matadero de Madrid. Posteriormente sus hijas la destinaron a parador hasta fines del S. XIX, cuando volvió a ser plaza de toros.

En el año 1899 la adquirió don Antonio Bertrán Bernes, quien llevó a cabo la primera reforma importante que la plaza había de experimentar. En este año de 1899 fue reconstruida y ampliada. Ahora contaba con un aforo de 7.000 espectadores y era principalmente de madera. La nueva plaza fue inaugurada con reses de don Félix Gómez el 11 de octubre de 1900 por Antonio Montes, que tomaba la alternativa, y por el novillero José Palomar (Palomar Chico). A partir de este año sobrevinieron varias reformas, hasta que en 1907 se sustituyeron los tendidos de madera por unos nuevos de ladrillo y cemento, se le dotó de dependencias ineludibles, incluida una enfermería, y su capacidad se aumentó hasta 9.000 espectadores.

 

EL día 23 de Octubre de 1921, se celebró en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias una novillada que acabó en escándalo... Debido a la pobre presencia de los animales lidiados, varias personas se lanzaron al ruedo y mataron al último novillo. Hubo graves disturbios, un espontáneo fue herido por asta de toro y las fuerzas del orden público hirieron con el sable a dos espectadores

En 1924 el empresario Domingo González (Dominguín), llevó a cabo una gran reforma del edificio adosado al coso. En la planta baja, se instaló la oficina de la empresa, el despacho de billetes y la enfermería; en la planta superior, la capilla, un dormitorio, cocina y cuarto de baño para el empresario. La fachada del edificio, de estilo Neomudéjar, como casi todas las plazas de España, estaba realizada en ladrillo visto.

Hace tiempo leí en El Rincón de Ordóñez que Manolete debutó en la Plaza de Tetuán de las Victorias con picadores, alternando con los mexicanos Liborio Ruiz y Silverio Pérez, y el español Bonifacio Fresnillo (Valerito Chico), novillos de Esteban Hernández. Cierto es que no cita sus fuentes, de manera que es un dato difícil de contrastar. Quien sí tomó su alternativa aquí fue Rafael Gaona, concretamente el 31 de mayo de 1908, quien en poco tiempo se convertiría en una figura del toreo, tal como quedó plasmado en la portada del periódico El Toreo de 1908, que refleja la alegría del público y la recepción de Gaona como si de un héroe se tratara.

Díez de Baldeón y López Marsa señalan que además de toros se celebraban novilladas y becerradas o charlotadas, muy populares entre el público infantil. Servía además para diversos espectáculos, como baile flamenco o boxeo. Según David González, durante la guerra civil el edificio fue utilizado como almacén de objetos requisados y posteriormente como polvorín y en 1936 se produjo una explosión que la destrozó por completo. Este último dato tampoco está confirmado, porque otras versiones solo afirman que quedó medio en ruinas y no hacen referencia a la explosión.

La de Tetuán como hemos visto, también padeció el modernismo de los  multiusos aunque en este caso el definitivo, parece ser, fuera la Guerra Civil. No obstante hay en mi recuerdo una vaga visión de los restos de la plaza allá por 1954, en algún paseo por la zona de la mano de mí padre Y que acompaña el recuerdo de la instalación de lo que se llamaba “Quermés de Tetuán en las fiestas del barrio. en el lugar donde su ubicó la plaza.

 

 

 

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