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lunes, 1 de febrero de 2016

TOREROS Y POLITICOS








En todo el territorio nacional, se viven inusuales turbulencias llenas de incomprensión, protagonismo y falta de sentido común. En este maremagnun de incoherencias en el que nadie da su brazo a torcer y menos aún, nadie mira hacia adelante para la consecución de objetivos de beneficio común, se repiten con demasiada asiduidad, hechos desestabilizadores que distorsionan y entorpecen la marcha para dichos fines.
Este caso, se dio en los toros con la formación de grupos de presión con el G-10, el G-5 y el G-4. Grupos de "figuras" para ejercer presión a las empresas gestoras y con el único fin de adaptar los festejos a exigencias en su favor, desdeñando a compañeros, monopolizando ganaderías y obtener el beneficio de unos pocos respecto al resto de profesionales.
Hoy vivimos la incertidumbre de un gobierno de la nación  provisional, tras la cegación que produce el ansia de poder de los políticos, que en lugar de mirar el beneficio de España, se torpedean provocando inestabilidad y retrasando la .marcha del país.
La similitud de ambas situaciones comparables a otras, demuestra el poco valor que para la red política y sus componentes,  tiene el obstaculizar la andadura y son capaces de aparcar la máquina de la marcha  anteponiendo sus interés a España y al de sus votantes.
Triste situación que impide ver a los políticos que detrás del árbol está el bosque y que si se quedan detrás del árbol les será difícil ver el bosque. Y es tan fácil, como asomarse a la ventana y ver el ejemplo claro y diario del ciudadano de a pie. ¿Qué reacción ha tenido el ciudadano ante la brutal crisis?
Es sencillo. El afectado ha renunciado a sus estatus para unir fuerzas en el entorno familiar y así minimizar el efecto de la crisis. Son mucha las familias que han juntado sus fuerzas, grandes o pequeñas, han renunciado a la banalidad y han subsistido con más o menos apreturas y paciencia.
Parece difícil que los políticos sean capaces de seguir el ejemplo, su carencia de paciencia y de templanza les impide ver el bosque, las enquinas del pasado y la cegación  les hace olvidarse de sus votantes y el propio interés les lleva a la farsa y a la creación de complejas uniones a sabiendas que la consecuencia es mala para España.
¿En manos de quien estamos? ¿Dónde han quedado los valores de la transición?.

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