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sábado, 5 de septiembre de 2015

DEL VOLAPIÉ AL JULIPIÉ

Fue Pedro Romero, aquel legendario torero rondeño, aquel que estoqueo 5600 toros en la suerte de recibir, aquel que no derramó ni una gota de sangre en un ruedo, el que acusó al también torero de época Costillares, de matar a los toros aliviándose con la suerte del volaìpié.



Se llama volapie, a la forma más habitual de dar muerte a los toros con la espada. Para ejecutar la suerte, el torero se coloca delante del toro, cita al animal con la muleta baja para que humille y descienda la cabeza, a continuación corre hacia el toro y se deja caer sobre el animal clavándole la espada en la parte alta de la región dorsal, entre los dos brazuelos, lugar conocido como cruz, cruzando a la vez la muleta hacia su derecha y saliendo vencido por el pitón derecho con la pierna derecha elevada para esquivar la acometida.



El rutilante innovador  e instaurador del toreo moderno, también se ha inventado una nueva forma de matar a los toros, el Julipié. Se trata de salirse de la suerte con un exagerado brinco y con una habilidad pasmosa cazar la estocada más o menos en la cruz dejando la muleta o engaño en la cara para que no te vea y salir airoso del trance.

El amo del cortijo, el que manda, no solo pretende estar más rico con las innovaciones, si no que pretende sentar cátedra como sus antecesores Romero y Costillares y pasar a los anales de la historia de la Tauromaquia.

D. Julián, a los aficionados añejos, no nos gustan sus innovaciones, ni su toreo, ni su forma de adaptar la Tauromaquia a sus gustos y aunque su coetáneo Perera, diga que sobramos los puristas, gracias a nosotros esto sigue teniendo un gramo de seriedad.

1 comentario:

  1. El Julipe Es una ventaja inadmisible, que deben detener los jueces en el palco de la Autoridad. Es fuera de la suerte, y por ello, cobarde y ventajosa.

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