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sábado, 6 de junio de 2015

AL DESTIERRO

05/06/10. Madrid, Las Ventas. Vigésimo novena de feria, rozando el lleno
Toros: de VICTORINO MARTÍN, desiguales de presentación, mansos, descastados.
una moruchada infame






EL CID. Mesticasa en los bajos. Silencio. Estocada corta. Silencio. Pinchazo y estocada caída. Silencio. Estocada y dos descabellos. Silencio. Media estocada trasera y  tres descabellos. Pitos. Pinchazo hondo y descabello. Pitos.






El Cid marchó del coso venteño, desolado y abatido como el héroe que salió trás el juramento de Santa Gadea. El aire quema, el Sol abrasa, por la terrible estepa castellana, al destierro con doce de los suyos, polvo, sudor y hiero, el Cid cabalga. Este versículo del cantar del mio Cid, ajusta a la perfección la tarde de la encerrona.
Esta encerrona no venía a cuento, si su objetivo era remontar un ocaso prematuro, tenía la otra cara, la del desastre y podía ocurrir como ocurrió, lanzar una moneda al aire de una carrera con muchos triunfos era apuesta de valor, aunque de valientes estén los cementerios llenos, pero cuando uno acepta saltar a la arena , debe tener la cabeza limpia y la aptitud entera para gozar en lugar de sufrir aumentando las posibilidades del éxito buscado.
 Fueron las circunstancias y las huestes del monarca Victorino los que mandaron al Manuel Jesús al destierro. Circunstancias que el héroe no valoró en su medida y la moruchada que el monarca envió a luchar con el caballero. Mucha inferioridad en la justa, desatino en los primeros lances  e inquietud por salir vencedor del trance provocaron la pérdida de la batalla.













El primer enemigo, el más fácil del encierro, le sirvió para dar algún muletazo suelto, muy fea la puñalada que acabó con el toro. El segundo buscón y mirón duró poco y el guerrero abrevió. En el tercero obtuvo un pequeña ventaja con un par de naturales, pero el toro se quedo sin gas-oil. El cuarto salió guerrero y desarboló a todos, picadores, banderilleros y matador, protagonizaron un desastre. El quinto y el sexto, no dejaron alternativa a un guerrero exausto y desmoralizado confirmando la derrota.


Los restos de la batalla





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