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miércoles, 16 de julio de 2014

CURRRO GRANDE DE GRANDES

EN MI CARTEL FAVORITO

No me cabe duda alguna que en mi cartel favorito siempre estaría él. En mí caminar por este mundo de los toros, me dijo un aficionado que para ver torear a Curro hay que ser de su cuadrilla y no ponerse malo ni un día (cándida ignorancia), sin saber que algunos vamos a verle hacer el paseíllo y con eso basta. Los que pensamos así somos llamados Curristas “perpetuos”, por que hemos visto torear a Curro y no solo una vez. Tanta veneración será por algo.


Allá por 1956 un puñado de amigos tuvieron la feliz idea de formar la PEÑA TAURINA CURRO ROMERO, en su Camas natal, siendo este aún un becerrista. No había transcurrido apenas un año, cuando Romero debuta con caballos en la Maestranza (26 de Mayo de 1957), sería el novillo Radiador de la ganadería de Benítez Cubero al marcharse desorejado, el que propiciaría la primera firma que dejó el torero en Sevilla.




Se doctoró como matador en Valencia (Feria de Fallas) el 18 de Marzo de 1959 actuando de padrino Gregorio Sánchez y testigo Jaime Ostos, no fue buena tarde para los diestros, Curro dejo destellos pero los  del Conde de la Corte no pusieron de su parte. Tampoco la confirmación en Madrid el 19 de Mayo del mismo año, (Feria de San Isidro) suspendiéndose la corrida al finalizar la lidia del tercero por la lluvia, repite en Madrid el 20 de Septiembre cortando la primera oreja en la Capital al toro Regatero de Aleas. Pero sería el toro Tomatero de la ganadería de D. Clemente Tassara el propiciante de su segunda firma en Sevilla y la primera vez que apareció en el Paseo de Colon a hombros de los secretarios.

La peculiaridad de este torero no ha podido con su grandeza, si muchas de sus actuaciones se han contado por broncas, también muchas han dejado en el aficionado el regusto de la exclusividad, como el  sabor de la mejor comida.  Si ha habido toreros capaces de darle la vuelta al tendido después de una bronca monumental, uno de ellos ha sido Curro Romero, y me refiero sin ir mas lejos a las tardes del 25 y 26 de Mayo de 1967 (Madrid Feria de San Isidro), la primera se niega a matar un toro y es detenido por la autoridad y la segunda sale por la Puerta Grande. Los que conocemos a la afición de Madrid sabemos lo que supone este hecho.

Ha toreado treinta y cuatro Ferias de Abril, en 1982 toreó su corrida número 100 en la Maestranza (sin lugar a duda su plaza).
Dios me libre de desmerecer a otros toreros, pero el pellizco del Faraón era mucho pellizco, cuando se abría de capote (de ese capote, que por su tamaño más parecía un delantal), los tendidos no pestañeaban expectantes de los que podía ocurrir, y si ocurría, ¡silencio señores! que está toreando Curro Romero, afloraban los recuerdos, en voz baja comenzaban los comentarios y los “perpetuos” en su pensamiento miraban hacia atrás y recordaban el paseíllo
de la tarde de la encerrona con los de D.Carlos Urquijo (el 19 de Mayo de 1966), ocho orejas en La Maestranza y dicen los que lo vieron que Pesador se tubo que ir sin rabo al desolladero.


Le colgaron fama de torero medroso, para mi corto entender cualquiera que se pone delante de una becerra, deja de ser medroso. A este respecto, decía Rafael El Gallo. Las broncas se las lleva el viento y las cornadas me las llevo yo. Ignoro a donde puede llegar la medrosidad de un torero “si esta existe” pero el Camero dejo su sangre en las enfermerías de muchas plazas, Sevilla, Almería, Aranjuez, El Puerto, y otras.

Yo estuve allí la tarde del 24 de Mayo de 1973, junto a mi padre en la delantera de grada del 6
Cuando saltó a la arena Marismeño número 174 de 566 kg de la ganadería de Benitez Cubero, nadie imaginó lo que sucedería, el toreo largo, de empaque, despacito, con cadencia, sin enganchones, sin alivios, en definitiva el toreo puro y Madrid se rindió una vez mas al Faraón y le abrió la Puerta Grande, para que la Calle Alcalá compartiera una vez mas su grandeza con la otra calle mítica  El Paseo de Colón.

Compartió cartel con todos, figuras y menos figuras. Comentaba en cierta ocasión Manolo Cisneros (apoderado de Curro), como torero ha roto todos los tópicos, nunca ha quitado a nadie de un cartel . Aún que haya quedado patente la vena Currista del autor (y a modo de justificación), quiero plasmar comentarios de la gente que ha estado junto al Faraón. José Borrero (picador),cuando cuaja un toro hasta el que no es aficionado disfruta. Diego Mazo (picador), Curro Romero tiene ese sello de torero dentro y fuera de la plaza. Manuel Portavella , (mozo de espadas), las faenas de Curro solo las mejora él mismo. Juan de Triana, (banderillero), cuando cuaja un toro, le aplauden hasta sus compañeros. Antonio Romero “Romerito” (banderillero), un torero como Curro suele salir cada cien años. Javier García (banderillero), ir con Curro hace que te sientas torero a su lado.

De las críticas recibidas por Curro, yo destacaría la de Vicente Zabala en ABC, sobre la corrida del Corpus en Granada el 22 de Junio de 1973, en la cita hecha por este mismo crítico en el Teatro Lope de Vega en Abril 1993 (última feria de Abril de Curro), al referirse a Francisco Romero López, fue tal la ovación y la catarata de oles, que  parecía la Puerta del Príncipe en una de las apoteósicas tardes triunfales del Faraón, pero no solo Vicente Zabala cantó las virtudes toreras del Maestro de Camas, Curro Puya, Díaz Cañabate, Rafael Campos de España, Gregorio Corrochano, rindieron sus plumas a las excelencias del Camero.

Para las figuras del otro arte tampoco pasó desapercibido, La Paquera de Jerez, (La Faraona) Lola Flores, Isabel Pantoja, El Turronero, Camarón de La Isla, Pansequito, Manolo Sanlucar, Los Hermanos Reyes,  dedicaron pinceladas de su arte en alabanzas a la maestría de su toreo.

Para los “perpetuos” queda y quedará para siempre en los alberos de España el poso que nos dejó Curro Romero, Madrid, Sevilla Valencia, Granada, Málaga, Jerez, plazas que se rindieron al arte de uno de los TOREROS mas grandes, si no el que mas, ¿o estaremos equivocados?







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