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viernes, 11 de julio de 2014

ASÍ EMPEZÓ MI AFICIÓN Y QUIEN SABE CUANTAS

Mis primeros recuerdos en la tauromaquia se remontan al año 1956 o 57, de la mano de mi abuelo (gran aficionado), asistiendo a los festejos nocturnos de los sábados para ver a El Bombero Torero y sus Enanitos.


Recuerdo a mi madre preparando bocadillos de tortilla y otras viandas que se degustaban en la terraza del antiguo Casa de Torres (SE ADMITEN MERIENDAS rezaba el cartel), en aquel jardín que discurría paralelo a la calle Julio Camba, cuando no existían edificios colindantes.

Se me agolpan los recuerdos correteando con mis hermanos entre las mesas.

Comenzaba el espectáculo con la actuación de la Banda de Música dirigida por Pablo Celis Cuevas (El Bombero Torero) Tras la que iban desfilando  todos los actuantes, Eugenio (también Bombero) Manolín con la gran eme en su camiseta (los dos hijos de Pablo) Arévalo y su elegante atuendo de Charlot alternado con el de Cantinflas, el becerrista y su cuadrilla que se encargaban de la parte seria del espectáculo y por último la cuadrilla de enanitos encabezada por Miguelín que hacía las veces de matador.

Recuerdo con agradable nostalgia las vicisitudes de los lidiadores para poner la nota cómica a algo tan serio, las chicuelinas a su aire de Arévalo, los saltos y recortes de Manolín, la maestría de Eugenio toreando y dirigiendo el cotarro y el arte de Miguelín y sus compañeros pequeños para lidiar un becerro que la mayoría de las veces les sobrepasaba la cabeza.

También tenemos que agradecer a este insigne personaje, la incorporación a su espectáculo de un toque de seriedad al formar parte de él una cuadrilla encabezada por un becerrista, que se encargaban de lidiar un becerro con el protocolo reglamentario y toda la seriedad inherente a él. Tenemos que recordar que han participado en esta parte el inicio de figuras del toreo tales como Antoñete, José Mª Manzanares, Paco Ojeda, Ortega Cano y El Niño de la Capea.
Con posterioridad y siempre de la mano del gran aficionado que fue mi abuelo pude admirar a estos maestros y a otros en todo su arte desde los tendidos de Las Ventas, seguramente por el impacto que causó en mi niñez el espectáculo cómico-taurino, abriéndome los ojos y las puertas a mi arraigada afición.


Como dentro de mi querido mundo de la Tauromaquia, se han  puesto de moda las prohibiciones, resulta que desde el año 2008 hay Ayuntamientos Zaragoza, San Sebastián de los Reyes, San Cugat del Vallés, prohíben contratar espectáculos taurinos en los que figuren personas con acondroplasia, (En este caso Toreros Pequeños), que puedan causar situaciones de discriminación,  de desigualdad y mofa, intentando favorecer así la política de inserción laboral de estas personas. Es decir, te quito una forma de ganarte la vida y así te favorezco en la inserción laboral, me pregunto ¿En dónde se les inserta laboralmente?

En mi modesta opinión, plazas arraigadas a la Tauromaquia como Zaragoza o San Sebastián de los Reyes, han vuelto a ser presa de políticos figurones y desinformados que quitan más que dan sin establecer criterio que los justifique (porque el quitar se ha convertido en deporte político) Pues es difícil encontrar algún trabajo donde se considere y respete más a los pequeños, que en una plaza de toros.

Para concluir debemos alzar la voz una vez más para quejarnos de las agresiones de politicuchos y antitaurinos emergentes. Estos espectáculos han tenido y tienen mucho que ver en el inicio de aficiones ya que suelen llevar muchos niños a los tendidos. Merecen todo el respeto del aficionado por que los actuantes no están exentos de peligro. Es de admirar el arte que desarrollan para dar el punto cómico al festejo procurando respetar los protocolos de la lidia.

Con tantas cosas buenas ¿Por qué acabar con ellos?  ¿Se ha sentado algún político prohibidor con los pequeños y les ha preguntado si ser torero hiere su dignidad?. Estamos como siempre prohíbo porque me apetece.


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